martes, 7 de febrero de 2012

The Real Diva: Audrey Hepburn





Créanme, no se por donde empezar cuando se trata de Audrey Hepburn.
Es que cuando hablamos de ella, todo es rustico y artesanal.  
Su elegancia natural deja boquiabierta a todos. 
Una belleza difícil de explicar que encanta con su mirada y especial repudio a las joyas y ornamentos exagerados.  No solo impuso la elegancia y el non-glamourous  en la época, sino que dio un cambio a la moda convirtiéndose en un icono para muchos y muchas. Un verdadero icono que no ha pasado de moda y que sigue por años.
A mi simplemente me deja anonadada, sobretodo cuando comparo a aquella belleza de los años 50 y 60 con la frivolidad de hoy en día.
Si tan solo nos poseyera el espíritu de Audrey Hepburn por una tarde, todo seria diferente. Si camináramos con esa sutileza y elegancia, y volvieran aquellos vestidos que ella impuso;  olvidando las joyas, el exceso de marcas y maquillaje que nos invade en nuestra época. Todo seria diferente. La música seria más sutil y linda, los parques más fáciles de caminar y la gente en la calle más amable. Todo más lento, limpio, sutil, efímero.

¡¡Si Audrey volviera!! ¿Que consejo nos daría? Nos iluminaria con sus ojos brillantes y nos calmaría con su voz femenina y suave. Quizá nos diga que lo hemos hecho bien. Quien sabe. Prefiero no pensarlo. Lo que si prefiero es ignorar aquel motivo literario, “Época de Oro” que dice que los tiempos pasados fueron mejores que los nuestros.
 Mejor voy a reivindicarme con mi rápida época, a mi manera.
Lo se, es difícil sacarle algo bueno en cuanto a estética a esta actualidad insaciable de internet y excesos, en donde nuestra musa es Jennifer López (la mujer mas hermosa del mundo según la revista People) y en donde  Adriana Barrientos  es, en Chile, nuestra criolla mujer “perfecta”, pero partamos por algo. Un granito de Audrey Hepburn les hace bien a todos. Nos hace bien para pensar en la belleza natural, en lo femenino, dulce, angelical, bondadoso y hasta minimalista. La perfección en una sola mujer.
¡¡Es que si Audrey volviera!! Nos enseñaría a todas.






















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